Me abrazas…

Estoy en casa de mi madre, en la habitación donde de pequeña pasaba innumerables horas jugando. Ahora hay una camita de las visitas, las visitas infantiles que desde hace 3 años suelen ser asiduas. En esa camita estoy echada, y siento que me abrazas. Te siento conmigo, siento tu aliento, no quiero dormirme porque sé que está será nuestra última noche juntos. Siento que me acaricias el pelo, una brisa fría recorre mi cabeza y sé que eres tú. Una sensación de frío recorre mi cuerpo y sé que es un abrazo tuyo.

Sé que estás aquí, conmigo, en nuestra última noche. No tenemos nada para celebrar, ni siquiera que celebrar, pero son mis últimos momentos de felicidad porque sé que estás conmigo y que siempre estarás observándome desde allá arriba.

Me hablas, me dices que sea fuerte, que tire para adelante como siempre me decías, que lo haga por nuestros hijos, esas maravillas que me has dejado en prenda y que yo voy a cuidar todo lo bien que pueda durante toda mi vida,… Me harán falta tus consejos, tu alegría y tú paciencia, tu forma de jugar con ellos, lo que ellos disfrutaban estando contigo… Ayúdame a aprender a hacerlo como tú para que no se sientan solos, me dices que aprenderé… Que me adoras… Yo si que te adoro a ti

Vuelves a decirme que ahora tengo que ser fuerte, que tire para adelante… No se me olvidan tus palabras, creo que no se me olvidarán nunca tus palabras…

Se me empiezan a cerrar los ojos, son casi las seis de la mañana y tengo que levantarme pronto. Mañana me despido de ti y lo haré con amor, con todo el amor que llevo dentro de mi corazón, que me has dado tu y que es mucho.

Beso la almohada confiando que estés tú al otro lado. Lo estás. Siento tus labios. Te doy las buenas noches. Mañana nos vemos.

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